Estudio Ipsos-Paz Ciudadana: 54% de los chilenos cree que la salud mental es la clave para frenar la violencia escolar
En una nueva edición del informe “Claves Ipsos”, realizada en conjunto con la Fundación Paz Ciudadana, se revelaron datos sorprendentes sobre la percepción de inseguridad en Chile, con un foco especial en la crisis de convivencia escolar y el impacto diferenciado de la delincuencia en las mujeres.
Alejandra Ojeda, directora de Estudios Públicos de Ipsos, destacó en entrevista con Universo al Día que, pese a la naturaleza punitiva de la sociedad chilena, existe un consenso mayoritario en abordar la violencia en las aulas desde una perspectiva integral y preventiva.
Frente a la reciente ola de violencia en los establecimientos educacionales —marcada por amenazas de tiroteos y hechos graves como el fallecimiento de una inspectora en Calama—, la ciudadanía se inclina por soluciones de fondo:
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Apoyo Psicológico: El 54% de los consultados considera que el apoyo psicológico y los programas de salud mental son la medida más efectiva.
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Medidas de Control: Solo un 48% prioriza medidas como detectores de metales o revisión de mochilas, viéndolas como soluciones de corto plazo pero insuficientes por sí solas.
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Rol de los Padres: En tercer lugar aparece la necesidad de fortalecer las habilidades parentales y la participación de los apoderados en programas preventivos.
Ojeda subrayó que, si bien las amenazas de tiroteo han crecido (un 40% de los padres declara que el colegio de sus hijos ha recibido alguna), la mayor preocupación sigue siendo el acoso escolar (bullying) y la violencia cotidiana entre estudiantes. “La ciudadanía no lee la amenaza de tiroteo como una intención real de daño en la mayoría de los casos, sino como una imitación de redes sociales o un desafío a la autoridad”, explicó.
El informe también arrojó cifras alarmantes sobre cómo la delincuencia ha restringido la libertad de las mujeres en Chile. Según el estudio, el temor al asalto se suma al miedo específico a la agresión sexual, lo que ha derivado en cambios drásticos de conducta:
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Pérdida de autonomía: El 53% de las mujeres ha dejado de realizar actividades solas, como conducir o viajar.
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Modificación de vestimenta: Un 27% de las mujeres (y un 33% en la Región Metropolitana) reconoce haber cambiado su forma de vestir, evitando ropa considerada “provocativa” para prevenir abusos.
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Temor nocturno: 8 de cada 10 personas sienten temor de caminar de noche hacia su casa, cifra que se eleva al 85% en el caso de las mujeres.
Aunque la percepción de que la inseguridad ha aumentado bajó del 80% (en 2022) al 70% en el último año, Alejandra Ojeda advirtió que esto no necesariamente implica una mejora real, sino una posible “normalización” del fenómeno. “Nos estamos acostumbrando a vivir con niveles de inseguridad muy altos, donde las personas ya han modificado sus hábitos de esparcimiento y autocuidado, afectando directamente su calidad de vida y salud mental”, concluyó.
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