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A contrareloj: Rescatistas chilenos entran en la mitad del plazo crítico de 72 horas para hallar sobrevivientes en Venezuela


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En Universo al Día, Diego Caruzzo, punto focal operativo nacional de Bomberos de Chile, entregó detalles del crucial despliegue que las fuerzas de rescate de nuestro país iniciaron durante la madrugada de este viernes en Venezuela. El país caribeño enfrenta una catástrofe de proporciones tras el colapso masivo de edificaciones, una emergencia que los expertos ya comparan en gravedad estructural con el histórico terremoto de Haití.

El contingente nacional viaja bajo la estandarización internacional de INSARAG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate de las Naciones Unidas), compuesto por células autónomas de 47 especialistas.

El primer grupo, conformado por 30 rescatistas y 9 toneladas de equipamiento de alta tecnología, aterrizó en Caracas a las 02:45 horas de la madrugada. De inmediato, se trasladaron a la localidad asignada para comenzar el despliegue de su base de operaciones. Un segundo vuelo programado para el mediodía de este viernes completará la dotación con los 17 rescatistas restantes y las últimas 5 toneladas de carga.

“Contamos con un equipo humano multidisciplinario: dentro de nuestro personal de bomberos voluntarios van médicos, enfermeras, ingenieros estructurales, arquitectos, mecánicos y electricistas. Eso nos da un ojo y una experiencia bastante más global”, detalló Caruzzo. El equipo chileno operará en turnos rotativos de 24 horas durante una misión planificada para extenderse por 10 días.

Con la emergencia cumpliendo cerca de 36 horas desde el impacto inicial, los equipos internacionales han ingresado formalmente a la mitad del “umbral de oro” para encontrar sobrevivientes. “El umbral de las 72 horas es crítico básicamente por la falta de agua. El ser humano aguanta mucho tiempo sin comer, pero muy poco sin hidratarse, sobre todo bajo la tensión psicológica de estar atrapado. Pasado ese tiempo, la probabilidad de encontrar víctimas vivas disminuye drásticamente”, advirtió el coordinador de Bomberos de Chile.

Para ganarle al reloj, los rescatistas aplican rigurosos protocolos acústicos y visuales. El especialista explicó que al aproximarse a una estructura colapsada se establece el denominado “Triángulo del Silencio”: los operadores se posicionan de forma triangular en el área y gritan para identificarse, solicitando ruidos o respuestas desde el interior.

Posteriormente, entran en juego herramientas de precisión extrema: oídos electrónicos (sensores acústicos capaces de captar el susurro o el golpe a una cañería dos pisos más abajo en una consola tipo LED) y cámaras de búsqueda térmicas e infrarrojas.


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