Patricio Fernández: “Vargas Llosa fue un hombre que vivió su tiempo con total arrojo”
La reciente muerte de Mario Vargas Llosa, uno de los gigantes de la literatura hispanoamericana, ha generado múltiples reflexiones sobre su legado. En conversación con Universo al Día, el periodista, escritor y analista político Patricio Fernández analizó las múltiples dimensiones del Nobel peruano: desde su genio narrativo hasta su paso por la política y su vida pública como provocador, polemista y socialité.
“Fue un tipo que se atrevió a vivir su tiempo con total arrojo”, afirmó Fernández, destacando tanto su obra literaria como su incansable actividad pública. Vargas Llosa, recordó, fue comunista en su juventud, crítico feroz del castrismo más tarde, candidato presidencial en Perú en 1990, y protagonista de debates políticos hasta sus últimos días.
En su faceta de novelista, Patricio Fernández lo ubicó como “uno de los mejores narradores que ha dado nuestra lengua”, y mencionó como imprescindibles novelas como La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral, La fiesta del chivo y Tiempos recios. “Incluso ya viejo, siguió escribiendo libros espectaculares”, apuntó.
También recalcó su constante disposición a ensuciarse los pies: “No era un escritor de torre de marfil. Cuando escribió La fiesta del chivo, recorrió República Dominicana; cuando escribió Tiempos recios, estuvo en Guatemala. Fue un reportero, un tipo que se exponía”, sostuvo.
Fernández repasó el giro ideológico de Vargas Llosa a lo largo de su vida, desde su juventud comunista y su fascinación por Cuba hasta su conversión al liberalismo más clásico. “Terminó muy convencido y muy convertido al liberalismo de Isaiah Berlin”, comentó Fernández, aunque advirtió que no siempre las causas a las que adhirió estaban a la altura de su pensamiento.
También aludió a su vida personal con humor: “Se casó con dos parientas, primero la tía, luego la prima; terminó en la revista Hola con Isabel Preysler y escribió sobre ello sin pudor. Era alguien que vivía la libertad con fuerza”.
Sobre sus posiciones políticas, Fernández recordó con claridad un episodio ocurrido en Chile en 2017, cuando Vargas Llosa criticó con dureza a sectores conservadores por su postura frente al aborto, calificándolos de “derecha cavernaria”. También evocó el momento en que el Nobel rechazó en público una pregunta del intelectual Axel Kaiser, señalando que no admitía la distinción entre “dictaduras buenas y malas”.
“Fue un gran defensor de la libertad, condenó sin matices las dictaduras, tanto de izquierda como de derecha. Ese tipo de coherencia lo hace admirable, aunque uno no comparta todas sus posturas políticas”, señaló Fernández.
Una parte inevitable de su historia personal es su célebre quiebre con Gabriel García Márquez. “Es indesmentible que le dio un puñetazo, está la foto del ojo morado. Pero jamás se supo del todo por qué ocurrió”, recordó Fernández, mencionando que las especulaciones van desde diferencias políticas hasta conflictos personales.
En su relación con Chile, Vargas Llosa mantuvo una estrecha amistad con figuras como Jorge Edwards, David Gallagher y Arturo Fontaine, y fue habitual invitado del CEP. “En el último tiempo lo paseaban más de la cuenta, ya estaba viejo. Pero seguía siendo un personaje gigante”, apuntó.
Consultado sobre por dónde recomendaría iniciar la lectura de su obra, Fernández sugirió “Conversación en La Catedral” como una de sus novelas mayores, pero para los más jóvenes, recomendó “La ciudad y los perros”: “Es la traducción literaria de su primera juventud. Ahí se entiende mucho de Vargas Llosa como persona y como autor”.
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