Una investigación forense independiente volvió a poner en duda la muerte de Kurt Cobain, asegurando que no se trató de un suicidio, sino de un posible homicidio.
El informe, basado en un nuevo análisis de la autopsia original, sostiene que el líder de Nirvana presentaba signos compatibles con una sobredosis de heroína previa al disparo, lo que —según los especialistas— podría indicar que fue incapacitado por terceros.
Pese a estas conclusiones, la versión oficial del caso, ratificada por el Seattle Police Department, sigue estableciendo que su muerte en 1994 fue un suicidio.